No
veía el momento de que llegará el 2 de septiembre, cuando Malú sacaría su
disco. Tan solo faltaban 5 días, pero se me iban a pasar eternos. No sabía qué
hacer, asique me senté en frente de mi ordenador y me conecté a twitter
mientras ponía música en Spotify, “Como una flor”. Madre, 2.140 seguidores. Me
habían subido 140 en tan solo una noche. Vale, twitter es raro, o también puede
ser que esta familia sea enorme y cada día me sorprenda más.
Habitación
solitaria. La guitarra en una esquina y la mesa donde componía al lado. Mi
rincón, mi parte favorita de la casa, mi sitio, mi zona privada, donde me
inspiro, donde tengo los posters de Malú, donde guardo los discos de mis
cantantes favoritos, ese rincón, donde espero que de ahí salga algo que me lleve
al mundo de la música.
Cámara
lista, guitarra afinada, letra aprendida. Estaba preparado, era la hora. Iba a
grabar mi primera cover y estaba súper nervioso, porque de aquí sacaré
opiniones y veré si merezco realmente la pena. Primera nota de guitarra.
Primera palabra. Primer estribillo. Último estribillo. Última palabra. Última
nota. Acabé despidiéndome y dando las gracias por ver el video.
Lo
vi más de 30 veces, era como yo lo quería, con sentimiento, con emoción. Lo
retoqué, lo recorté, le puse videos entre medias para que pareciera un
videoclip… Listo. Subir. Compartir con twitter. Este vídeo lo difundiré en mi
cuenta personal, donde ya alcancé los mil seguidores. Me habían hecho dos club
de fans, dos cuentas preciosas. Me habían conocido por whatsapp y las había
mandado algún audio. Son perfectas. Cada día las doy las gracias por estar ahí.
Apague todo lo relacionado a internet y me olvide de todo. Quería llevarme una
sorpresa o desilusión repentina. Hasta dentro de dos días no volveré.
Me
fui a Callao, donde estaba el fnac más grande que había visto nunca. Subí hasta
la planta de los discos y me fui a la sección de los más vendidos, donde Malú
estaba la número 10, ya que llevaba un año y medio con aquel disco, Sí. Fui a
los discos de Malú y cuando fui a coger un disco, toqué la mano de alguien.
-Uy,
lo siento.-dije con cara de... “como se enfade…”
-No
pasa nada.-y entonces la reconocí…
-¡¡VANESA
MARTÍN!!-pegue tal grito que se giraron todos los clientes hacía mí.
-Calla,
calla, que voy de incógnita.-Vanesa había mejorado mucho como cantante, sus
conciertos eran increíbles y su simpatía con los fans la hizo ser más popular,
hasta el punto de llenar dos palacios de los deportes.
-Bueno,
ahora toca hacerse la foto, ¿verdad?-dijo quitándose las gafas de sol.