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sábado, 6 de diciembre de 2014

Capítulo seis

Mi corazón roto, mis ojos llorosos, mi carta sola, mi sueño tirado. Me senté en el suelo, no me moví ni un centímetro desde ese momento. Me quedé solo, la chica a la que acompañaba se fue porque había quedado con una amiga, y todos los demás de la fila se fueron al ver que se llevaban a Malú. Estaban recogiendo la mesa y el decorado. Vi mi disco todavía sin firmar y me dio un escalofrío. No sabía qué hacer.

En mi casa todo estaba igual, pero en vez de ilusión había llanto. Puse el disco bajito y me senté en mi rincón. Mi nueva cover tenía ya más reproducciones que la primera y me habían aumentado los seguidores de una manera muy grande. Pero ni esto me hacía olvidar lo sucedido. Llamé a mi mejor amigo, Pablo, y se lo conté todo. A él no le gustaba mucho Malú, prefería la música internacional, pero me acompañó a varios conciertos y siempre me pide que le cuente todo. Le conté desde el momento en que salí de mi casa hasta lo de mi cover. Pablo prefirió no hablarme del disco y me felicitó por la cover.

Desconecté de todo y volví a mi rincón. Cogí un papel y un bolígrafo y empecé a componer, quería tener algo mío. Me salían las palabras solas, no hay un momento mejor para componer que cuando te ocurre algo que te afecta mucho. Tachaba, escribía, tiraba, doblaba, guardaba, cantaba. Intentaba que quedara lo mejor posible, que sea mío, que la gente vea que también sé componer, una cosa que había descubierto hace poco, hace unos minutos. No hice otra cosa que mirar al folio.

Y fin, ya no la podía mejorar más, así estaba perfecta, estaba ilusionado, orgulloso. Cogí la guitarra y busqué  un ritmo bueno. Y mientras estaba terminando de apuntar las notas, se me ocurrió hacer un videoclip. Por qué no. A lo mejor gusta, hay que buscar la diferencia entre tantos cantantes. Pero esto no lo iba a difundir, al contrario, no iba a volver a conectarme a nada hasta que suba el vídeo, mi vídeo. Y por un momento logré olvidarme de la firma, estaba tan contento con mi nueva creación que no tenía tiempo para tristezas.  Volví a llamar a Pablo, le dije que preparara su cámara y que quedábamos en mi pueblo mañana por la tarde. Y lo mismo le dije a mi amiga Elena, pero en vez de la cámara, diciéndola que pensará en algo original para un videoclip, tenía una imaginación que me impresionaba siempre. Y por último, contacté con la creadora de uno de mis club de fans, la que me encontré en la calle, la dije por mensaje directo en twitter que volviera donde nos encontramos el otro día para decirla algo importante.

Y nos volvimos a ver, ella me abrazó, la di dos besos y la hablé de mi proyecto, quería que saliera en mi video, se lo merecía, ella fue la que no paró de difundir mi primera cover. La tenía que agradecer todo lo que hacía por mí, y no encontré mejor forma que así. Nos dimos los teléfonos, la pedí silencio y que ya hablaría con ella para decirla lo que tenía que hacer.

Volví a llamar a Elena y la dije que metiera a una chica en el video y que pensara que podríamos hacer.

Y con esto, me tumbé en mi cama, sonreí, cerré los ojos, y soñé.

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