En mi casa todo estaba igual, pero en
vez de ilusión había llanto. Puse el disco bajito y me senté en mi rincón. Mi nueva
cover tenía ya más reproducciones que la primera y me habían aumentado los
seguidores de una manera muy grande. Pero ni esto me hacía olvidar lo sucedido.
Llamé a mi mejor amigo, Pablo, y se lo conté todo. A él no le gustaba mucho
Malú, prefería la música internacional, pero me acompañó a varios conciertos y
siempre me pide que le cuente todo. Le conté desde el momento en que salí de mi
casa hasta lo de mi cover. Pablo prefirió no hablarme del disco y me felicitó
por la cover.
Desconecté de todo y volví a mi
rincón. Cogí un papel y un bolígrafo y empecé a componer, quería tener algo
mío. Me salían las palabras solas, no hay un momento mejor para componer que cuando
te ocurre algo que te afecta mucho. Tachaba, escribía, tiraba, doblaba,
guardaba, cantaba. Intentaba que quedara lo mejor posible, que sea mío, que la
gente vea que también sé componer, una cosa que había descubierto hace poco,
hace unos minutos. No hice otra cosa que mirar al folio.
Y fin, ya no la podía mejorar más,
así estaba perfecta, estaba ilusionado, orgulloso. Cogí la guitarra y
busqué un ritmo bueno. Y mientras estaba
terminando de apuntar las notas, se me ocurrió hacer un videoclip. Por qué no.
A lo mejor gusta, hay que buscar la diferencia entre tantos cantantes. Pero
esto no lo iba a difundir, al contrario, no iba a volver a conectarme a nada
hasta que suba el vídeo, mi vídeo. Y por un momento logré olvidarme de la
firma, estaba tan contento con mi nueva creación que no tenía tiempo para
tristezas. Volví a llamar a Pablo, le
dije que preparara su cámara y que quedábamos en mi pueblo mañana por la tarde.
Y lo mismo le dije a mi amiga Elena, pero en vez de la cámara, diciéndola que
pensará en algo original para un videoclip, tenía una imaginación que me
impresionaba siempre. Y por último, contacté con la creadora de uno de mis club
de fans, la que me encontré en la calle, la dije por mensaje directo en twitter
que volviera donde nos encontramos el otro día para decirla algo importante.
Y nos volvimos a ver, ella me abrazó,
la di dos besos y la hablé de mi proyecto, quería que saliera en mi video, se
lo merecía, ella fue la que no paró de difundir mi primera cover. La tenía que
agradecer todo lo que hacía por mí, y no encontré mejor forma que así. Nos
dimos los teléfonos, la pedí silencio y que ya hablaría con ella para decirla
lo que tenía que hacer.
Volví a llamar a Elena y la dije que
metiera a una chica en el video y que pensara que podríamos hacer.
Y con esto, me tumbé en mi cama,
sonreí, cerré los ojos, y soñé.
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