Vistas de página en total

sábado, 1 de agosto de 2015

Capítulo quince

El concierto empezó. Estábamos en segunda fila y Malú estaba a escasos 3 metros de mí. No podía impedir fijarme en sus ojos. Ellos hablaban solos: la emoción que debía transmitir estar ante miles de personas era algo que yo nunca había experimentado, ni pensaba hacerlo.

A Pedro le veía casi más entusiasmado que a mí, aunque la cara de alegría de Elena era difícil de imitar.

A pesar de mi sorpresa tras el concierto –que fue espectacular-, no paraba de darle vueltas al momento de verla al finalizar, el tweet mencionándome diciendo que me esperaba para firmarme el disco era en lo único que pensaba. Pero me desvié de mis pensamientos en el momento que oí mencionar a otro artista.

-Y como esta canción nunca será lo mismo sin él…. ¡¡PABLO ALBORÁN!!

Ese momento de verlo abrazado a Malú y sentado al lado de ella cantando ‘Vuelvo a Verte’ se me quedó grabado como oro en paño. Nunca le había invitado a un concierto, él siempre estaba de gira por otros países y era casi imposible coincidir con él en la misma ciudad, pero esta vez estaba en otro de sus punto y coma; después de todo un año de arriba abajo decidió volcarse en sus nuevas canciones y desconectar un poco de la prensa, de las radios, de los aviones y de tantas fans locas dispuestas a arrancarle parte de su camiseta para ir fardando entre sus amigas.

Los gritos al despedirse fueron más abundantes aún que cuando entró, aunque siempre quedaba alguna abuela que desconocía el paradero de aquel extraño invitado.

El concierto concluyó con el single y sin más artistas de por medio, ella sola con su banda en un escenario que a muchos otros artistas se les quedaba un poco grande. Estaba sonando el último acorde cuando Malú sorprendió al público con una nueva entrada de un cantante, del cual nadie de la banda ni de su manager estaban enterados:

-Sé que todavía está dando sus primeros pasos en esto de la música y que mi ayuda le sirvió para darse a conocer, pero como muchos ya sabréis, tengo una cosa pendiente con él y he decidido anticipar un poco la sorpresa. Con todos vosotros, ¡DAVID GUERRA!-en ese momento Malú giró su vista hacia mí y me ayudó a subir, no recuerdo mucho más hasta que me invitó a cantar una última canción con ella; mi cuerpo estaba temblando y mis ojos seguían llorosos, esa sensación de estar en el mismo escenario que mi ídolo es dolorosa y al mismo tiempo un sueño del que no quería despertar. Canté como buenamente pude vocalizar y al terminar no quería otra cosa que sentir por primera vez su abrazo, sentir su cuerpo agotado por el concierto junto mi corazón nervioso.

Bajé por la trampilla con ella, dados de la mano y con los brazos levantados. Fuimos a su camerino y allí me firmó y me dio las gracias: ella a mí –eso nunca lo entendí-, cuando todavía sin poder articular palabra la volví a abrazar entró una chica con el mismo color de pelo y estatura de Malú:

-Perdón, creí que estarías sola…-dijo con cara de emoticono de whatsapp.

-Ya me iba-dije difícilmente-solo una cosa Malú-me acerqué a su oído-te quiero.-y me fui como si no hubiera dicho nada importante.

···

-¿Y ese chico?-preguntó la chica recién llegada.

-Nadie prima, nadie.-contestó Malú.

-¿Y qué te ha dicho?

-Que me quiere Raquel, ¡ME HA DICHO QUE ME QUIERE!