A Pedro le veía casi más entusiasmado
que a mí, aunque la cara de alegría de Elena era difícil de imitar.
A pesar de mi sorpresa tras el
concierto –que fue espectacular-, no paraba de darle vueltas al momento de
verla al finalizar, el tweet mencionándome diciendo que me esperaba para
firmarme el disco era en lo único que pensaba. Pero me desvié de mis
pensamientos en el momento que oí mencionar a otro artista.
-Y como esta canción nunca será lo
mismo sin él…. ¡¡PABLO ALBORÁN!!
Ese momento de verlo abrazado a Malú
y sentado al lado de ella cantando ‘Vuelvo a Verte’ se me quedó grabado como oro
en paño. Nunca le había invitado a un concierto, él siempre estaba de gira por
otros países y era casi imposible coincidir con él en la misma ciudad, pero
esta vez estaba en otro de sus punto y coma; después de todo un año de arriba
abajo decidió volcarse en sus nuevas canciones y desconectar un poco de la
prensa, de las radios, de los aviones y de tantas fans locas dispuestas a
arrancarle parte de su camiseta para ir fardando entre sus amigas.
Los gritos al despedirse fueron más
abundantes aún que cuando entró, aunque siempre quedaba alguna abuela que
desconocía el paradero de aquel extraño invitado.
El concierto concluyó con el single y
sin más artistas de por medio, ella sola con su banda en un escenario que a
muchos otros artistas se les quedaba un poco grande. Estaba sonando el último
acorde cuando Malú sorprendió al público con una nueva entrada de un cantante,
del cual nadie de la banda ni de su manager estaban enterados:
-Sé que todavía está dando sus
primeros pasos en esto de la música y que mi ayuda le sirvió para darse a
conocer, pero como muchos ya sabréis, tengo una cosa pendiente con él y he
decidido anticipar un poco la sorpresa. Con todos vosotros, ¡DAVID GUERRA!-en
ese momento Malú giró su vista hacia mí y me ayudó a subir, no recuerdo mucho
más hasta que me invitó a cantar una última canción con ella; mi cuerpo estaba
temblando y mis ojos seguían llorosos, esa sensación de estar en el mismo
escenario que mi ídolo es dolorosa y al mismo tiempo un sueño del que no quería
despertar. Canté como buenamente pude vocalizar y al terminar no quería otra
cosa que sentir por primera vez su abrazo, sentir su cuerpo agotado por el
concierto junto mi corazón nervioso.
Bajé por la trampilla con ella, dados
de la mano y con los brazos levantados. Fuimos a su camerino y allí me firmó y
me dio las gracias: ella a mí –eso nunca lo entendí-, cuando todavía sin poder
articular palabra la volví a abrazar entró una chica con el mismo color de pelo
y estatura de Malú:
-Perdón, creí que estarías sola…-dijo
con cara de emoticono de whatsapp.
-Ya me iba-dije difícilmente-solo una
cosa Malú-me acerqué a su oído-te quiero.-y me fui como si no hubiera dicho
nada importante.
···
-¿Y ese chico?-preguntó la chica
recién llegada.
-Nadie prima, nadie.-contestó Malú.
-¿Y qué te ha dicho?
-Que me quiere Raquel, ¡ME HA DICHO
QUE ME QUIERE!
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