Habitación blanca. Solitaria. Con música de fondo. Suena el disco de Pablo Alborán: “Terral”. Gracias a ese disco conseguí sacarme una foto con uno de mis cantantes favoritos. Hoy Malú iba a salir en el Hormiguero y pensaba verla desde mi cama, donde siempre he escuchado a mi ídola. Empezaba. Como siempre las primeras escenas se las dedican al público eufórico. Sale. Guapísima. Vestido hasta las rodillas de un color azul cielo con el pelo suelto. Se sienta con Pablo Motos y hablan de la canción, de cómo se creó, de cómo Malú disfruto cantando. Hicieron una comedia del videoclip y luego sacaron a una chica del público para que cogiera una carta y se la leyera a su ídola. Precioso. Luego llegaron los anuncios para que la gente se pudiera hacer fotos con ella y luego siguieron hablando. Terminó por todo lo alto y decidí conectarme un rato al twitter. 2.000 seguidores, por fin. Siempre me conectaba al club de fans que creé, e intentaba que la gente se identificara con mis tweets. “Como siempre nos vuelve a impresionar. Grande.” Y con cinco retweets que me llegaron, me puse a leer mi biografía. “Nivel 27. Siguiendo a Malú desde los 12 años. Impresionándonos cada día un poco más.” Y con esto me desconecte del móvil y me tumbe en mi cama. Volvía a sonar “Terral”, ahora un poquito más flojo, necesitaba estar tranquilo, hoy había sido un día muy ajetreado. Y mientras contaba los días que quedaban para que Malú sacara su disco y pudiera conocerla en la firma de discos, me quedé dormido.
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jueves, 16 de octubre de 2014
Introducción | Capítulo uno.
Tarde
de Agosto. Malú acababa de sacar su nuevo single y no paraba de escucharlo en
YouTube. Pensaba que era mi canción, la canción que me definía como era, como
me sentía. El videoclip mostraba imágenes preciosas y poses de Malú que me
enamoraban. Que nos enamoraban, ya que todos los demás seguidores de Malú
también pensaban lo mismo que yo. Hora de cenar. Solo. Pizza. Siempre me
preguntaba cuando encontraría a mi media naranja, a la persona con la que lo
quería compartir todo. Puse la radio como solía hacer cuando cenaba. Su
canción. Suena en los cuarenta a todo volumen, esa canción tan esperada. Con la
que Malú triunfará tanto como con sus otras canciones. Para mi desgracia, el
disco no lo sacaba hasta septiembre. Y cada vez tenía más ganas de escuchar
todas y cada una de aquellas canciones que presiento que me gustarán tanto como
la que sacó hoy.
Habitación blanca. Solitaria. Con música de fondo. Suena el disco de Pablo Alborán: “Terral”. Gracias a ese disco conseguí sacarme una foto con uno de mis cantantes favoritos. Hoy Malú iba a salir en el Hormiguero y pensaba verla desde mi cama, donde siempre he escuchado a mi ídola. Empezaba. Como siempre las primeras escenas se las dedican al público eufórico. Sale. Guapísima. Vestido hasta las rodillas de un color azul cielo con el pelo suelto. Se sienta con Pablo Motos y hablan de la canción, de cómo se creó, de cómo Malú disfruto cantando. Hicieron una comedia del videoclip y luego sacaron a una chica del público para que cogiera una carta y se la leyera a su ídola. Precioso. Luego llegaron los anuncios para que la gente se pudiera hacer fotos con ella y luego siguieron hablando. Terminó por todo lo alto y decidí conectarme un rato al twitter. 2.000 seguidores, por fin. Siempre me conectaba al club de fans que creé, e intentaba que la gente se identificara con mis tweets. “Como siempre nos vuelve a impresionar. Grande.” Y con cinco retweets que me llegaron, me puse a leer mi biografía. “Nivel 27. Siguiendo a Malú desde los 12 años. Impresionándonos cada día un poco más.” Y con esto me desconecte del móvil y me tumbe en mi cama. Volvía a sonar “Terral”, ahora un poquito más flojo, necesitaba estar tranquilo, hoy había sido un día muy ajetreado. Y mientras contaba los días que quedaban para que Malú sacara su disco y pudiera conocerla en la firma de discos, me quedé dormido.
Habitación blanca. Solitaria. Con música de fondo. Suena el disco de Pablo Alborán: “Terral”. Gracias a ese disco conseguí sacarme una foto con uno de mis cantantes favoritos. Hoy Malú iba a salir en el Hormiguero y pensaba verla desde mi cama, donde siempre he escuchado a mi ídola. Empezaba. Como siempre las primeras escenas se las dedican al público eufórico. Sale. Guapísima. Vestido hasta las rodillas de un color azul cielo con el pelo suelto. Se sienta con Pablo Motos y hablan de la canción, de cómo se creó, de cómo Malú disfruto cantando. Hicieron una comedia del videoclip y luego sacaron a una chica del público para que cogiera una carta y se la leyera a su ídola. Precioso. Luego llegaron los anuncios para que la gente se pudiera hacer fotos con ella y luego siguieron hablando. Terminó por todo lo alto y decidí conectarme un rato al twitter. 2.000 seguidores, por fin. Siempre me conectaba al club de fans que creé, e intentaba que la gente se identificara con mis tweets. “Como siempre nos vuelve a impresionar. Grande.” Y con cinco retweets que me llegaron, me puse a leer mi biografía. “Nivel 27. Siguiendo a Malú desde los 12 años. Impresionándonos cada día un poco más.” Y con esto me desconecte del móvil y me tumbe en mi cama. Volvía a sonar “Terral”, ahora un poquito más flojo, necesitaba estar tranquilo, hoy había sido un día muy ajetreado. Y mientras contaba los días que quedaban para que Malú sacara su disco y pudiera conocerla en la firma de discos, me quedé dormido.
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Que bonito
ResponderEliminar¡Me alegro que te vaya gustando! Besos
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