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jueves, 26 de marzo de 2015

Capítulo catorce.


La fila para entrar al concierto era bastante larga para faltar un día entero. Tenía en frente a una pareja sentados en el suelo mirando las hormigas ir y venir. Atrás acababan de llegar cuatro chicas de menos de 14 años.

Pedro estaba llamando a su hermana pequeña para avisarla de que no podrían ir juntos a las clases de inglés porque él ni siquiera iba a asistir.

-Sobre tu canción… La he hecho unos arreglitos y yo creo que ha quedado de maravilla.

-¿Estás seguro que la quieres cantar? Mira que no me convence del todo.-dijo Pedro.

-Estoy seguro que en el trak 11 quedará genial.

-¿Por qué no está la última?

-Porque la última es mía. Esa canción está hecha para un final. Todo el disco empieza y acaba. Es una historia. Todo el disco tiene, de alguna manera, una relación.

-¿Y la mía?

-La tuya es un paréntesis.

 

-¡HOLA!

-¡ELENA!

-¿¡PERO QUÉ HACES AQUÍ!?

-Pasaba por aquí.

-Elena…

-Compré una entrada en pista premium, para que no os sintierais solos y eso.

-Me matas.

-¿De qué?

-De amor.

-Oins, que bonito.

-Bueno, sabes que mi corazón es de Malú.

-Oins, que bonito.

-¿La cantamos?

-¿El qué?

-La flauta, si te parece.

-No, en serio.

-Nuestra canción, cerdita.

-Ah, eso… no sé, aquí, en plena fila… ¡¡VALE!!

Pedro nos empezó a grabar en el mismo momento en el que nos alejamos de él. La gente nos empezó a mirar, y cuando me reconocieron, sacaron los móviles todos como locos.

Cantamos pegados, literalmente. Era una canción que no me hubiera salido a mí solo nunca, tenía esa cosa que Elena le ponía a todo lo que hacía.

A ella le saltó una lágrima. Haber pensado en quitarse la vida fue un acto que no se nos iba a olvidar nunca, pero lo estaba sobrepasando mucho mejor que otra gente en su caso. Era fuerte. Sabía cuándo tenía que estar. De alguna manera, cantar conmigo esa canción nos hizo estar vinculados. Nos unía una canción, y no la había sacado ningún artista, era nuestra, nuestras palabras, nuestro estribillo, nuestras lágrimas… Era algo que no se podía explicar con palabras. Dejamos que la música hablara por si sola.

‘Y era aquí, donde me dijiste que sí.

Y era la ciudad, que nos cambió de verdad.’

-Me imagino esta canción en la radio.

-Yo me imagino llorando con ella en la radio.

-Gracias.

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