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lunes, 8 de diciembre de 2014

Capítulo siete.

Hoy Malú anunciaba las fechas para sus próximos conciertos, estaba impaciente, era la primera vez que iba a comprar entradas en premium, quería probar cosas nuevas. Pablo me iba a volver a acompañar, siempre me acompañaba. Solo espero no tener la misma suerte que con las firmas, que bastante tuve.

“Familia, deciros que hoy salen a la venta todas las entradas para mis primeros conciertos de este Tour, ¡¡GANAS!!”

Revolución. Se acababa de convertir en TT mundial, ya tenía más de dos mil retweets y un sinfín de comentarios. Como se revolucionen tanto las entradas, lo veo difícil. Malú se había convertido en la artista más conocida de España y de Europa. Estuvo tres meses enteros dando concierto y patrocinándose por toda Europa y se habían disparado sus reproducciones en YouTube. Pero Malú siempre ha preferido estar más en su tierra, en España, donde se la llevaba apoyando más de 18 años. Su nuevo disco ya tenía dos discos de platino y su single superaba las diez millones de reproducciones en YouTube, pero aun así, ella no ha cambiado, sigue igual de simpática y de generosa que siempre.

“Espero tener más suerte en la compra de las entradas que en la firma de discos, JAJAJA”. Al final lo de la firma me lo acabe tomando a risa y como una anécdota, mejor que seguir lamentándome…

“Primer concierto de la gira… ¡MADRID! ¡Entradas YA disponibles! ¡Nos volvemos a ver el 10 de enero!” AHHH… Corre David, corre que se agotan. Entré en el enlace y le di a la opción de dos entradas en Premium, 100€. Di mis datos y… Cargando… ¡YA! Lo imprimí y lo guardé como mi tesoro más preciado. Cuando volví a mirar, estaban agotadas las entradas en Premium y en el Goya extensibles.

Sonó el teléfono, era Pablo.

-David, ¿qué tal? He visto que ya han salido las entradas de Malú, ¿las tienes?...

-¡EN PISTA PREMIUM!

-¡Perfecto! Por cierto, estoy preparándome para ir ya a tu pueblo para el videoclip, ¿te llevo?-se me había olvidado completamente…-es que como todavía tienes el coche en el taller…-uy, esto también se me había olvidado…

-Sí, como quieras, muchas gracias por todo, de verdad.

-Nada, paso a recogerte en 30 minutos.

Me fui corriendo a preparar la maleta. Cogí el portátil e hice unos bocatas.  Busqué “Esencial Malú” y lo dejé en la mesa para luego ponerlo en el coche. Me llevé también “Terral” de Pablete y el último de Dani Martín.

Telefonillo. “¿Bajas?”

-¿Vamos?-le dije ya abajo.

Metimos los trastos en el maletero, cerré la puerta y nos montamos en el coche.

-Espera que ponga a Malú y ya arrancas, y he traído otros dos discos, el viaje es largo.

“Aquí me ves, olvida tu vida de diez a diez…”

sábado, 6 de diciembre de 2014

Capítulo seis

Mi corazón roto, mis ojos llorosos, mi carta sola, mi sueño tirado. Me senté en el suelo, no me moví ni un centímetro desde ese momento. Me quedé solo, la chica a la que acompañaba se fue porque había quedado con una amiga, y todos los demás de la fila se fueron al ver que se llevaban a Malú. Estaban recogiendo la mesa y el decorado. Vi mi disco todavía sin firmar y me dio un escalofrío. No sabía qué hacer.

En mi casa todo estaba igual, pero en vez de ilusión había llanto. Puse el disco bajito y me senté en mi rincón. Mi nueva cover tenía ya más reproducciones que la primera y me habían aumentado los seguidores de una manera muy grande. Pero ni esto me hacía olvidar lo sucedido. Llamé a mi mejor amigo, Pablo, y se lo conté todo. A él no le gustaba mucho Malú, prefería la música internacional, pero me acompañó a varios conciertos y siempre me pide que le cuente todo. Le conté desde el momento en que salí de mi casa hasta lo de mi cover. Pablo prefirió no hablarme del disco y me felicitó por la cover.

Desconecté de todo y volví a mi rincón. Cogí un papel y un bolígrafo y empecé a componer, quería tener algo mío. Me salían las palabras solas, no hay un momento mejor para componer que cuando te ocurre algo que te afecta mucho. Tachaba, escribía, tiraba, doblaba, guardaba, cantaba. Intentaba que quedara lo mejor posible, que sea mío, que la gente vea que también sé componer, una cosa que había descubierto hace poco, hace unos minutos. No hice otra cosa que mirar al folio.

Y fin, ya no la podía mejorar más, así estaba perfecta, estaba ilusionado, orgulloso. Cogí la guitarra y busqué  un ritmo bueno. Y mientras estaba terminando de apuntar las notas, se me ocurrió hacer un videoclip. Por qué no. A lo mejor gusta, hay que buscar la diferencia entre tantos cantantes. Pero esto no lo iba a difundir, al contrario, no iba a volver a conectarme a nada hasta que suba el vídeo, mi vídeo. Y por un momento logré olvidarme de la firma, estaba tan contento con mi nueva creación que no tenía tiempo para tristezas.  Volví a llamar a Pablo, le dije que preparara su cámara y que quedábamos en mi pueblo mañana por la tarde. Y lo mismo le dije a mi amiga Elena, pero en vez de la cámara, diciéndola que pensará en algo original para un videoclip, tenía una imaginación que me impresionaba siempre. Y por último, contacté con la creadora de uno de mis club de fans, la que me encontré en la calle, la dije por mensaje directo en twitter que volviera donde nos encontramos el otro día para decirla algo importante.

Y nos volvimos a ver, ella me abrazó, la di dos besos y la hablé de mi proyecto, quería que saliera en mi video, se lo merecía, ella fue la que no paró de difundir mi primera cover. La tenía que agradecer todo lo que hacía por mí, y no encontré mejor forma que así. Nos dimos los teléfonos, la pedí silencio y que ya hablaría con ella para decirla lo que tenía que hacer.

Volví a llamar a Elena y la dije que metiera a una chica en el video y que pensara que podríamos hacer.

Y con esto, me tumbé en mi cama, sonreí, cerré los ojos, y soñé.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Capítulo cinco.

Me pasé el día reproduciendo el disco una y otra vez. Preciosa cada canción, el single era el número uno, pero el número 6 fue mi favorito, el que más me emociono, el que casi me saca una lágrima, la que era perfecta, la que mejor le venía a Malú, y esto era porque esta canción la compuso ella, Malú, y me emociona, me emociona que se siente en una mesa a escribir, a componer para nosotros, aunque lo haga pocas veces. Gracias.

Malú acababa de anunciar las fechas de las firmas, ¡y hoy eran en Madrid! Pensé que no lo ha difundido mucho para que no vaya mucha gente y eso no sea un jaleo. Era por la tarde, a las 18:00, iba a estar tan solo una hora. Cada año restaban más tiempo.

Ahora me tenía que sentar, pensar y relajarme. Hace unas horas canté la canción número 6 de mi nuevo disco favorito, y me convencía más que “Aprendiz”, a parte, que ya haya una cover de una canción que lleva un día, sería algo nuevo e innovador. Lo subí y preparé la mesa. Disco puesto. Impresionante, cada vez me gustaba más. No me podía creer que fuera a conocer a mi ídola en nada, en horas, en un rato, en lo que se dice un minuto. Comí y me fui hacia el corte inglés, donde Malú iba a firmar. Pero… ¿y mi coche?

-¡¡NOOO!!-grité.

Tenía el coche en el taller. Ahora tenía que coger el autobús, con lo lento que es. Tardó más de 10 minutos en llegar y eras 20 paradas. Que pesadilla. Y encima había tráfico. Me senté al fondo. Había una chica de unos 16 años con algo en la mano, no se podía ver bien porque lo estaba tapando con su chaqueta. Tenía el pelo rubio y unos ojos marrones preciosos. Estaba mirando su mano, ¿qué tendría? Al rato se le cayó una lágrima. Ahora tenía aún más curiosidad… Estaba fatal, se la veía decaída, como sin ganas de nada. Aparto su chaqueta y… ¡ERA EL DISCO DE MALÚ! Pero no entendía nada… ¿por qué estaba llorando?

-Hola, perdona, ¿vas a la firma de discos de Malú?-la pregunté sentándome a su lado.

-Sí… bueno, pero voy a llegar tarde, mis padres no me han querido llevar en su coche y este autobús no tiene buena pinta… Voy a llegar tarde y no voy a verla nunca. ¿Sabes lo que es eso?-me dijo mirándome.

-Lo sé mejor de lo que tú te piensas, porque yo también voy a su firma-dije enseñándole el disco- y te puedo asegurar que tú y yo vamos a llegar y verla por primera vez hoy.

Me miró. Se levantó y me abrazó.

-¿Eres @clubmalufans? ¿El que canta?-dijo reconociéndome.

-Creo que sí, JAJAJA, parece que soy famosos y todo, el otro día me paró una fan en la calle.

-Al final vas a ser más famoso que Malú-dijo riendose.

-Más quisiera… JAJA

Y entre risas y comentarios sobre el disco, llegamos a nuestro destino. Pero mal, llevaba firmando media hora.

-No vamos a llegar…-dijo volviendo a su anterior cara.

-Aunque no nos firme, la veremos.-dije intentándola tranquilozar.

Vimos una cola que salía por la puerta, no podía ser Malú, no, pero para nuestra mala suerte, era la fila de la firma. Media hora. Unas 250 personas por delante. Genial.

-Por lo menos lo hemos intentado…-dijo dándose la vuelta.

-Perdona pero yo he venido a ver a la Jefa, y tú igual, asique vamos a seguir intentándolo hasta el final. Por ella, por nosotros.

Y la convencí, por los pelos, aunque seguía llorando, no podía seguir viéndola así…

-“Porque te vas si caigo en un abismo donde no hay, salida”-empecé a cantar.

 -“Porque te vas si se me acaba el mundo y mi mundo eres tú”-me siguió ella.

Y seguimos cantando, y ella sonreía, se veía que le gustaba como cantaba, y se emocionó por conocerme, hablar conmigo, saber quién era, aunque fuera porque mi cuenta de Malú fuera más o menos famosa. Pero le gustaba mi voz, y eso la hacía la niña más perfecta de toda la fila.

-Gracias.-me dijo.

-Gracias a ti.

Por fin la veíamos firmando, la veíamos sentada. Sacamos nuestros móviles y la empezamos a hacer fotos, yo claramente tenía que twittear para que mi familia la viera. Y solo quedaban 10 minutos y quedaban unas 50 personas. No era nada. Nosotros podemos. Venga, sí. Sé que podemos, llevamos esperando este momento demasiado tiempo, demasiado. Me di la vuelta y vi a un montón de gente que se acababa de unir a la fila. Y llegó nuestro turno. Me temblaba el corazón, ella fue primera, ahora también estaba llorando, pero de la emoción. A Malú se la veía muy contenta, normal. Y cuando terminaron, se la llevaron, así, como si no quedáramos personas. Malú me miró, la enseñé la carta que la había escrito, intentó acercarse pero se lo impidieron, me vio llorar, y ella se fue sacando una lágrima.

martes, 4 de noviembre de 2014

Capítulo cuatro.

Empezaba “Los viernes al show” y Malú salió saludando al público. Como siempre, se sentaron y hablaron prácticamente de lo mismo que en el Hormiguero. Luego una fan salió a hacer el concurso de ganar dinero y acertó todas las preguntas que la hicieron. Luego, Malú se metió en la caja donde estaba todo el dinero que había conseguido, por el momento, y en medio minuto tenía que conseguir coger el mayor número de billetes de 20 euros posibles. Consiguió que la niña ganara mil euros. Se despidieron dándose un abrazo infinito y dos besos. Y hablando, cantando, bailando, y de más, se me paso el programa muy rápido. Y era hora de dormir. Mañana sacaba el disco por la mañana y tenía que estar bien despierto para escuchar cada canción todas las veces que hicieran falta.

2 de septiembre.

-¡¡HOY SACA MALÚ SU DISCO!!-dije gritando en mi habitación.

Estaba de los nervios, por la tarde tenía pensado quedar con una malulera que vivía también en Madrid para ir a comprarlo juntos. Se llamaba Elena, y también habíamos ido juntos a dos de los palacios que hizo Malú.

Mesa. Galletas. Tostadas. Leche. “Sí” puesto. “A prueba de ti” invadiendo mi salón. Desayuno preparado. Último desayuno antes de saber cómo será ese disco, qué canciones tendrá, que fotos pondrá. Todo. Toda. Toda ella es perfecta. Empecé a pensar en mi cover de “Aprendiz”… No sabía si publicarla. Había pensado en elegir una de las canciones del nuevo disco de Malú y hacerla mía, cantarla yo, con mi guitarra y mi cámara. No sé, pero, por si acaso, de momento no iba a subir nada.  

“¡¡FAMILIA!! Mi disco ya salió a la venta en todas las tiendas, ¡emocionada! Espero que os guste tanto como a mí y a mi equipo. OS QUIEROO”

Metro. Había quedado con Elena en la puerta del famoso Fnac de Callao a las siete y media. Tenía mucha prisa porque iba a llegar tarde, aunque ella tampoco era muy puntual. Llegué a y treinta y cinco y ella todavía no estaba.

-¡¡Bú!!-dijo Elena sorprendiéndome por detrás.

-JAJAJA, hola Elenita, creía que no habías llegado.

-Si, si, lo que quería era asustarte, pero a ti no te da miedo ni las calabazas de Halloween.-dijo haciendo reir.

-Eres tonta.

-Pues ya somos dos.

Entramos en el Fnac, subimos hasta la planta de los CD’s y vimos a una multitud rodeando los discos de Pop. Estaban comprando todos el nuevo disco de Malú y era imposible pasar. Madre. Esperamos a que salieran algunas personas y luego nos metimos en el grupo. Me quedé en el sitio. Era perfecto. Títulos perfectos. Foto perfecta. Carcasa perfecta. Portada perfecta. Nombre perfecta.
La mato, pero con amor. Me mata, pero de amor.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Capítulo tres.

Bueno, pues entonces nos vemos el 8 de noviembre.

-¡Ni lo dudes!

Ahora tocaba volver a casa, con el regalazo que me acababa de hacer Vane, me firmó el disco y me regalo una foto juntos. Que grande que es, en todos los sentidos. “A ver si alguna vez de encuentro a Malú por aquí”, pensé.

30  de agosto. Quedan tres días para que Malú sacara su disco. Que ganas de verla. Que ganas de escucharla. Que ganas. Rincón de mi habitación. Mi ordenador se estaba encendiendo, llevaba dos días sin ver nada, he estado ausente, he desconectado, para llevarme una sorpresa, una sorpresa agradable u horrible. Abrí mi cuenta de YouTube. Mis videos. “Me quedo grande tu amor” – Cover by David Guerra. 2.568 reproducciones. 156 me gustas. 3 no me gustas. Dos días. Tan solo habían pasado dos días desde que subí el video y ya tenía todo esto. Imaginaros mi cara. Twitter. Mi último tweet fue el del video. 287 retweets. 476 favoritos. Y miles de menciones felicitándome y difundiendo mi video. Habían hecho otro club de fans. Mi sonrisa se quedó en mi cara durante más de dos horas. No me lo esperaba, pero para nada. “Gracias a cada uno de vosotros, a todos los que me apoyáis y hacéis que quiera seguir adelante, ¡gracias!”.

Y con esto, me fui a dar una vuelta por los alrededores. Como siempre, el mismo parque con los mismos niños, el mismo perro con el mismo dueño, la misma abuela con el mismo nieto. Las cosas no habían cambiado, excepto por el hecho de sentirme observado. La chica que estaba sentada en un banco con el móvil me estaba mirando con cara de preocupada, como si no supiera qué hacer. De repente, se levanta, se acerca, me sonríe y me dice:
-¿Te quieres hacer una foto conmigo David?-dijo con cara de niña buena. Me quedé en el sitio. ¿Me conocía? ¿Fuimos al mi instituto? ¿Nos conocíamos de pequeños? Al ver mi reacción, siguió hablando.

-Es que me encanta como cantas, soy la de tu nuevo club de fans…-¿Qué? ¿Una fan en mi barrio? Estaba que no podía ni respirar.

-Si claro, vamos.-Sonrió. Sonreí. Y selfie que sacó la niña de unos 16 años con los mofletes rojos.

-Gracias, ídolo.-me besó y se fue dando saltos.

Imaginaos mi cara. ¿No os la imagináis? Yo tampoco me la imaginaría, la verdad. Me ha llamado ídolo. Esa palabra es demasiado grande. Y me fui. Me fui a mi casa cantando. Cantando en voz alta. Cantando emocionándome. Cantando a las flores. Cantando a los pájaros. Cantando.
1 de septiembre. Queda un día para que Malú sacara el disco. El disco. Mi futuro disco favorito. Y si había disco, había firmas, y había conciertos, y entrevistas, y sonrisas, y fotos, y tweets. Se puede decir que estaba temblando. Temblando de la emoción, de las ganas.

Tenía que tranquilizarme. Cámara. Guitarra. Canción escuchada más de mil veces. “Aprendiz”. Empezar a grabar.
Macarrones con tomate. Mi cena favorita. Tocaba ver “Los viernes al show”, por fin iba Malú, claro, estos días que Malú es la artista más esperada en toda España, los programas tienen que aprovechar a llevarla, porque después del disco va a ser nuestra.

lunes, 27 de octubre de 2014

Capítulo dos.

Desperté con la canción “Pasos de cero”, ya que el disco no paró de reproducirse durante toda la noche. Qué bonito disco, Pablete se había esforzado muchísimo con él y su esfuerzo obtuvo una grandísima recompensa. Apague el reproductor de música y me fui a desayunar. Tarta de queso, mi favorita. Televisión encendida. Las noticias, “Malú triunfa con su nuevo single”. Me quedé flipado, que casualidad, estaban poniendo el videoclip mientras hablaban de ella, se había convertido en una de las artistas españolas más conocidas del mundo.
No veía el momento de que llegará el 2 de septiembre, cuando Malú sacaría su disco. Tan solo faltaban 5 días, pero se me iban a pasar eternos. No sabía qué hacer, asique me senté en frente de mi ordenador y me conecté a twitter mientras ponía música en Spotify, “Como una flor”. Madre, 2.140 seguidores. Me habían subido 140 en tan solo una noche. Vale, twitter es raro, o también puede ser que esta familia sea enorme y cada día me sorprenda más.

Habitación solitaria. La guitarra en una esquina y la mesa donde componía al lado. Mi rincón, mi parte favorita de la casa, mi sitio, mi zona privada, donde me inspiro, donde tengo los posters de Malú, donde guardo los discos de mis cantantes favoritos, ese rincón, donde espero que de ahí salga algo que me lleve al mundo de la música.

Cámara lista, guitarra afinada, letra aprendida. Estaba preparado, era la hora. Iba a grabar mi primera cover y estaba súper nervioso, porque de aquí sacaré opiniones y veré si merezco realmente la pena. Primera nota de guitarra. Primera palabra. Primer estribillo. Último estribillo. Última palabra. Última nota. Acabé despidiéndome y dando las gracias por ver el video.

Lo vi más de 30 veces, era como yo lo quería, con sentimiento, con emoción. Lo retoqué, lo recorté, le puse videos entre medias para que pareciera un videoclip… Listo. Subir. Compartir con twitter. Este vídeo lo difundiré en mi cuenta personal, donde ya alcancé los mil seguidores. Me habían hecho dos club de fans, dos cuentas preciosas. Me habían conocido por whatsapp y las había mandado algún audio. Son perfectas. Cada día las doy las gracias por estar ahí. Apague todo lo relacionado a internet y me olvide de todo. Quería llevarme una sorpresa o desilusión repentina. Hasta dentro de dos días no volveré.

Me fui a Callao, donde estaba el fnac más grande que había visto nunca. Subí hasta la planta de los discos y me fui a la sección de los más vendidos, donde Malú estaba la número 10, ya que llevaba un año y medio con aquel disco, Sí. Fui a los discos de Malú y cuando fui a coger un disco, toqué la mano de alguien.

-Uy, lo siento.-dije con cara de... “como se enfade…”

-No pasa nada.-y entonces la reconocí…

-¡¡VANESA MARTÍN!!-pegue tal grito que se giraron todos los clientes hacía mí.

-Calla, calla, que voy de incógnita.-Vanesa había mejorado mucho como cantante, sus conciertos eran increíbles y su simpatía con los fans la hizo ser más popular, hasta el punto de llenar dos palacios de los deportes.

-Bueno, ahora toca hacerse la foto, ¿verdad?-dijo quitándose las gafas de sol.
 

jueves, 16 de octubre de 2014

Introducción | Capítulo uno.

Tarde de Agosto. Malú acababa de sacar su nuevo single y no paraba de escucharlo en YouTube. Pensaba que era mi canción, la canción que me definía como era, como me sentía. El videoclip mostraba imágenes preciosas y poses de Malú que me enamoraban. Que nos enamoraban, ya que todos los demás seguidores de Malú también pensaban lo mismo que yo. Hora de cenar. Solo. Pizza. Siempre me preguntaba cuando encontraría a mi media naranja, a la persona con la que lo quería compartir todo. Puse la radio como solía hacer cuando cenaba. Su canción. Suena en los cuarenta a todo volumen, esa canción tan esperada. Con la que Malú triunfará tanto como con sus otras canciones. Para mi desgracia, el disco no lo sacaba hasta septiembre. Y cada vez tenía más ganas de escuchar todas y cada una de aquellas canciones que presiento que me gustarán tanto como la que sacó hoy.

Habitación blanca. Solitaria. Con música de fondo. Suena el disco de Pablo Alborán: “Terral”. Gracias a ese disco conseguí sacarme una foto con uno de mis cantantes favoritos. Hoy Malú iba a salir en el Hormiguero y pensaba verla desde mi cama, donde siempre he escuchado a mi ídola. Empezaba. Como siempre las primeras escenas se las dedican al público eufórico. Sale. Guapísima. Vestido hasta las rodillas de un color azul cielo con el pelo suelto. Se sienta con Pablo Motos y hablan de la canción, de cómo se creó, de cómo Malú disfruto cantando. Hicieron una comedia del videoclip y luego sacaron a una chica del público para que cogiera una carta y se la leyera a su ídola. Precioso. Luego llegaron los anuncios para que la gente se pudiera hacer fotos con ella y luego siguieron hablando. Terminó por todo lo alto y decidí conectarme un rato al twitter. 2.000 seguidores, por fin. Siempre me conectaba al club de fans que creé, e intentaba que la gente se identificara con mis tweets. “Como siempre nos vuelve a impresionar. Grande.” Y con cinco retweets que me llegaron, me puse a leer mi biografía. “Nivel 27. Siguiendo a Malú desde los 12 años. Impresionándonos cada día un poco más.” Y con esto me desconecte del móvil y me tumbe en mi cama. Volvía a sonar “Terral”, ahora un poquito más flojo, necesitaba estar tranquilo, hoy había sido un día muy ajetreado. Y mientras contaba los días que quedaban para que Malú sacara su disco y pudiera conocerla en la firma de discos, me quedé dormido.