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viernes, 2 de enero de 2015

Capítulo nueve.

Efectivamente Malú había confirmado un adelanto del concierto de Madrid para el 27 de diciembre, el primer y último concierto de 2015.

Llevaba más de la mitad de las entradas vendidas y llevaban menos de una semana en venta. Quedaban más de dos meses para el concierto, no podía esperar, y eso que lo había adelantado. Habían dicho que por problemas de disponibilidad y fecha no se podía celebrar, pero a saber…

Elena llevaba todo el día editando el vídeo y añadiéndole la música.

Sonó el teléfono, “antes de que empieces a decirme…”

-¿Sí?-pregunté confuso.

-David, ven a mi casa en cuanto puedas para decirme si te gusta así o le corto de algún otro sitio.-dijo Elena.

-Claro, pero voy a tener que coger el metro porque hasta mañana no voy a por mi coche, en una hora estoy ahí, ¡hasta ahora!-colgué.

Salí de mi casa con los cascos puestos, “y yo sigo ahí sin saber por qué…”

El metro estaba a rebosar, cada vez que quedaba un asiento libre la gente se peleaba por sentarse, mientras algunos ancianos aprovechaban la discusión para sentarse ellos, en realidad esos asientos están reservados para ellos,  asique no podían quejarse. Había una niña de la mano de su madre, era rubia y tenía un peluche casi más grande que ella sosteniéndolo de la otra mano. Siempre me había entrado curiosidad por sentirme padre, adoraba a los niños. También había una pareja de menos de 16 años besándose como si estuvieran en su casa. Al lado tenía a un señor de unos 48 años hablando por whatsapp con una tal “señora de la limpieza”. Y tras otras muchas cabezas, reconocí a un chico de 15 años escuchando música sin cascos, eso sí, al mínimo y con el móvil en la oreja. Me resultaba familiar. Pero nunca lo había visto en persona, como mucho por una foto, o incluso de la televisión. No lograba reconocerle, pero me vino a la mente un ex concursante de “La Voz Kids”.

-¡¡DAVID PAREJO!!-grité. Todo el mundo se giró hacia mí, menuda vergüenza… David era el único que no sabía de donde había venido aquel grito. A los dos minutos todo había vuelto a la normalidad e intenté acercarme a él.

-Hola, soy David Guerra, ¿te importaría sacarte una foto?-le enseñé el movil.

-Claro, por cierto, tus covers me encantas, llegarás muy lejos.-me quedé flipando, me había escuchado, él.

Nos sacamos la foto y me dijo que si la subía a twitter que le mencionara para que se descargase la foto, como si le hiciese ilusión tener una foto conmigo. No había salido en ninguna revista, en ningún programa, ni tampoco en radios, ni siquiera he hecho ningún concierto, la única forma de conocerme era atreves de mis redes sociales. Y a pesar de todo esto, grandes como David Parejo me reconocían, hasta encontraba algún que otro fan por la calle.

Llegué a casa de Elena emocionado a más no poder, ella estaba muy concentrada con el vídeo, la tenía que agradecer demasiadas cosas.

-Siéntate, te pongo el vídeo en tres minutos.-me decía mientras deslizaba el ratón.

No tardé ni un minuto hasta que le dio al play. Duraba tres minutos y medio, comenzaba en silencio, en negro, hasta que aparecía muy lentamente la claridad del paisaje. ¿Y yo? Entonces de repente aparecí como un fantasma en la pantalla, ¿cómo lo había hecho? Esta chica hace lo imposible por mí. Lo que se me hizo eterno de la silla hasta los maíces transcurrió en poco más de 20 segundos. Todo tenía un efecto más artístico, los maíces parecían de mentira y Ángela no parecía ni ella. Todo era lento, como la canción, era precioso, hasta que apareció Pedro, madre mía, le había puesto 20 años de más, esto no le va a gustar… En la piscina el agua parecía el triple de limpia. El sol reflejado apareció sin más, como yo al principio. Esta parte era mejor que lo anterior, las gotas de agua en el aire se podían distinguir con muchísima facilidad, era cada vez más lento, y de repente, cuando salíamos del agua, se puso a movimiento real, menudo cambio. El césped no lo había mejorado, porque era imposible, otra cosa no, pero el verde en mi pueblo no faltaba. La escena del beso fue mágico, era la parte de la canción más lenta, por lo tanto, lo más lento del vídeo.

“…y sin darnos cuenta aparecimos en un mundo nuevo, con estrellas como tú…”

Me quedé sin palabras, la verdad que no me lo esperaba para nada. I cara debía de ser de risa.

-¿No te gusta?-dijo Elena con voz tristona.

-¡¡¡ME ENCANTA!!!-dije dándola un abrazo.-muchísimas gracias por todo Elena, no sé cómo agradecértelo…

-Con que pongas en YouTube que lo he editado yo y me nombres en twitter me vale-dijo partiéndose de risa.-¿Lo subimos?

-¡Claro! déjame que inicie sesión-dije sentándome en su sitio.

Abrí mi canal de YouTube, seleccioné el botón de “subir” y empezó a cargar. Mientras este terminaba, me metí en mi twitter para dar la noticia:

“Preparar YouTube… ¡se avecina una sorpresa!”

Entonces me saltaron las notificaciones, recibía comentarios diciéndome qué canción había versionado, o si iba a tocar la guitarra, que si iban a salir imágenes, que cuándo lo subiría, si era un dúo, y algún otro. Nadie se esperaba esto.

“Por cierto, en el metro me he encontrado a @DavidParejoSing, ¡menuda sorpresa! (foto y emoticonos sonrientes)”

Este revolucionó casi más aún porque me había dado David retweet y claro, sus seguidores comparados con los míos eran muchos más.

“¡¡AQUÍ TENEÍS MI PRIMERA CANCIÓN COMPUESTA POR MÍ CON UN VIDEOCLIP QUE ME ENCANTÓ COMO LO EDITÓ @ElenaMalu_!! ¡¡ESPERO QUE OS GUSTE!! (enlace y emoticonos emocionados)”

“Malú, espero que puedas ver esta canción compuesta con todo mi amor y cariño, gracias por inspirarme y hacer que esto sea posible @_MaluOficial_ (enlace y emoticonos pidiendo por favor)”

Este último tweet lo puse porque Elena insistió mucho en que la mencionara. Tanto mis seguidores como los de Elena aumentaron, igual que los retweets y menciones. Aunque por 4 minutos no recibí ni un favorito, supongo que por el vídeo.

“@DavidGuerraMusic Me encantó, espero que triunfes, me has hecho llorar!! Espero verte en el concierto de Madrid, hay una firma pendiente…”

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