Llevaba más de la mitad de las
entradas vendidas y llevaban menos de una semana en venta. Quedaban más de dos
meses para el concierto, no podía esperar, y eso que lo había adelantado.
Habían dicho que por problemas de disponibilidad y fecha no se podía celebrar,
pero a saber…
Elena llevaba todo el día editando el
vídeo y añadiéndole la música.
Sonó el teléfono, “antes de que empieces
a decirme…”
-¿Sí?-pregunté confuso.
-David, ven a mi casa en cuanto
puedas para decirme si te gusta así o le corto de algún otro sitio.-dijo Elena.
-Claro, pero voy a tener que coger el
metro porque hasta mañana no voy a por mi coche, en una hora estoy ahí, ¡hasta
ahora!-colgué.
Salí de mi casa con los cascos
puestos, “y yo sigo ahí sin saber por qué…”
El metro estaba a rebosar, cada vez
que quedaba un asiento libre la gente se peleaba por sentarse, mientras algunos
ancianos aprovechaban la discusión para sentarse ellos, en realidad esos
asientos están reservados para ellos, asique no podían quejarse. Había una niña de
la mano de su madre, era rubia y tenía un peluche casi más grande que ella sosteniéndolo
de la otra mano. Siempre me había entrado curiosidad por sentirme padre,
adoraba a los niños. También había una pareja de menos de 16 años besándose
como si estuvieran en su casa. Al lado tenía a un señor de unos 48 años
hablando por whatsapp con una tal “señora de la limpieza”. Y tras otras muchas
cabezas, reconocí a un chico de 15 años escuchando música sin cascos, eso sí,
al mínimo y con el móvil en la oreja. Me resultaba familiar. Pero nunca lo
había visto en persona, como mucho por una foto, o incluso de la televisión. No
lograba reconocerle, pero me vino a la mente un ex concursante de “La Voz Kids”.
-¡¡DAVID PAREJO!!-grité. Todo el
mundo se giró hacia mí, menuda vergüenza… David era el único que no sabía de
donde había venido aquel grito. A los dos minutos todo había vuelto a la
normalidad e intenté acercarme a él.
-Hola, soy David Guerra, ¿te
importaría sacarte una foto?-le enseñé el movil.
-Claro, por cierto, tus covers me
encantas, llegarás muy lejos.-me quedé flipando, me había escuchado, él.
Nos sacamos la foto y me dijo que si
la subía a twitter que le mencionara para que se descargase la foto, como si le
hiciese ilusión tener una foto conmigo. No había salido en ninguna revista, en
ningún programa, ni tampoco en radios, ni siquiera he hecho ningún concierto,
la única forma de conocerme era atreves de mis redes sociales. Y a pesar de
todo esto, grandes como David Parejo me reconocían, hasta encontraba algún que
otro fan por la calle.
Llegué a casa de Elena emocionado a
más no poder, ella estaba muy concentrada con el vídeo, la tenía que agradecer
demasiadas cosas.
-Siéntate, te pongo el vídeo en tres
minutos.-me decía mientras deslizaba el ratón.
No tardé ni un minuto hasta que le dio
al play. Duraba tres minutos y medio, comenzaba en silencio, en negro, hasta
que aparecía muy lentamente la claridad del paisaje. ¿Y yo? Entonces de repente
aparecí como un fantasma en la pantalla, ¿cómo lo había hecho? Esta chica hace
lo imposible por mí. Lo que se me hizo eterno de la silla hasta los maíces
transcurrió en poco más de 20 segundos. Todo tenía un efecto más artístico, los
maíces parecían de mentira y Ángela no parecía ni ella. Todo era lento, como la
canción, era precioso, hasta que apareció Pedro, madre mía, le había puesto 20
años de más, esto no le va a gustar… En la piscina el agua parecía el triple de
limpia. El sol reflejado apareció sin más, como yo al principio. Esta parte era
mejor que lo anterior, las gotas de agua en el aire se podían distinguir con
muchísima facilidad, era cada vez más lento, y de repente, cuando salíamos del
agua, se puso a movimiento real, menudo cambio. El césped no lo había mejorado,
porque era imposible, otra cosa no, pero el verde en mi pueblo no faltaba. La
escena del beso fue mágico, era la parte de la canción más lenta, por lo tanto,
lo más lento del vídeo.
“…y sin darnos cuenta aparecimos en
un mundo nuevo, con estrellas como tú…”
Me quedé sin palabras, la verdad que
no me lo esperaba para nada. I cara debía de ser de risa.
-¿No te gusta?-dijo Elena con voz
tristona.
-¡¡¡ME ENCANTA!!!-dije dándola un
abrazo.-muchísimas gracias por todo Elena, no sé cómo agradecértelo…
-Con que pongas en YouTube que lo he
editado yo y me nombres en twitter me vale-dijo partiéndose de risa.-¿Lo
subimos?
-¡Claro! déjame que inicie sesión-dije
sentándome en su sitio.
Abrí mi canal de YouTube, seleccioné
el botón de “subir” y empezó a cargar. Mientras este terminaba, me metí en mi
twitter para dar la noticia:
“Preparar YouTube… ¡se avecina una
sorpresa!”
Entonces me saltaron las
notificaciones, recibía comentarios diciéndome qué canción había versionado, o
si iba a tocar la guitarra, que si iban a salir imágenes, que cuándo lo subiría,
si era un dúo, y algún otro. Nadie se esperaba esto.
“Por cierto, en el metro me he
encontrado a @DavidParejoSing, ¡menuda sorpresa! (foto y emoticonos sonrientes)”
Este revolucionó casi más aún porque
me había dado David retweet y claro, sus seguidores comparados con los míos
eran muchos más.
“¡¡AQUÍ TENEÍS MI PRIMERA CANCIÓN
COMPUESTA POR MÍ CON UN VIDEOCLIP QUE ME ENCANTÓ COMO LO EDITÓ @ElenaMalu_!!
¡¡ESPERO QUE OS GUSTE!! (enlace y emoticonos emocionados)”
“Malú, espero que puedas ver esta
canción compuesta con todo mi amor y cariño, gracias por inspirarme y hacer que
esto sea posible @_MaluOficial_ (enlace y emoticonos pidiendo por favor)”
Este último tweet lo puse porque
Elena insistió mucho en que la mencionara. Tanto mis seguidores como los de
Elena aumentaron, igual que los retweets y menciones. Aunque por 4 minutos no
recibí ni un favorito, supongo que por el vídeo.
“@DavidGuerraMusic Me encantó, espero
que triunfes, me has hecho llorar!! Espero verte en el concierto de Madrid, hay
una firma pendiente…”
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