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lunes, 19 de enero de 2015

Capítulo doce.

Me pasaba día y noche intentando sacar mi imaginación de las nubes, pero de canción a canción necesitaba un descanso, no es bueno meterle tanta prisa a algo que necesita mucho tiempo. Llevaba 5 canciones que, para mí, iban a sorprender. Sin darme cuenta, el tiempo corría, y el concierto se acercaba, me quedaba menos de un mes, que rápido corría el tiempo cuando uno no piensa en él.

De vez en cuando salía a la calle con un folio y un lápiz para hacer de un folio en blanco una bonita composición de palabras aleatorias colocadas para formar un sentido a la vida. Los señores mayores también se unieron a esto de pedirme una foto, tenían móviles mucho mejor que el mío. Sentía la necesidad de agradecer tantas cosas a tantas personas, gracias a ellos estaba cumpliendo un sueño que Malú me estaba regalando simplemente por darle a un botón. Malú no paraba de aparecer en la televisión, en la radio, en anuncios… Y es que no había otra cosa de la que hablar que de música. España se había convertido en el país con mejor música de toda Europa y tampoco había muchas noticias que dar, a veces aparecían asesinatos, robos, atracos, y demás cosas que a solo los de las noticias se les ocurre poner. Mi tono de llamada me desvió de mis pensamientos.

-¿Sí?

-Hola David, tenemos un problema.- ¿Pedro? No se le reconocía.

-¿Qué ocurre?

-Elena, se ha intentado suicidar, su novio le ha dejado.

Colgué inmediatamente. No podía seguir escuchando eso. Nunca me había imaginado a Elena haciendo eso por un chico, sobretodo porque les daba calabazas a todos, pero este para ella era diferente.

-¿Pedro? Siento haberte colgado, ¿dónde está?

-En su casa, no ha hecho nada porque su amiga la pilló mientras intentaba quitarse la vida, no se la puede dejar sola.

-Ya me lo imaginaba, gracias.

Cogí mi coche ya recogido del taller desde hace un mes y me puse camino a casa de Elena, por suerte no la ocurrió nada.

“Deshazte de todo, lo que hemos vivido, deshazte del miedo deshazte de mí” sonaba el estribillo de “Deshazte de Mí” de Malú, muy apropiada ahora. No pillaba ni un semáforo en verde, no era mi día, incluso se me terminó la gasolina a dos kilómetros de una gasolinera.

Tardé más de dos horas en llegar. Me abrió su amiga Cris, la única que conocía realmente a Elena.

-Elena, ¿qué tal?-dije mientras me senté en un lado de su cama.

-Gracias. Gracias por preocuparte por mí, por ser uno de las mejores personas que he conocido, siento haberos hecho esto, ninguno de vosotros os lo merecéis, a excepción del subnormal de mi ex. Gracias por estar a mi lado, por ayudarme y quererme. Por tener tantas cosas en común, por dejar cumplir mi sueño de firmar un autógrafo-me reí.-Gracias por ser tú, espero que triunfes en algo que sabes hacer, porque se te da muy bien. Gracias por hacerme sentir buena persona, incluso por hacerme sentir algo más que una chica llamada Elena. Me enamoro de las personas que no debo, ¿sabes?, me lo encontré encima de una amiga suya en un banco de la calle, habíamos quedado ahí hacía dos horas, lo hizo aposta. Y después de eso tiene la cara de dejarme, no me pidió perdón, su amiga se rio de mí y él no mostró cara de tristeza en ningún momento. Sinceramente, no creo que me merezca esto, llevábamos dos años juntos, se dice pronto, dos preciosos años donde me han ocurrido muchas cosas, todas buenas, pero lo bueno siempre acaba cuando menos te lo esperas. Después de esto, por si fuera poco, me mandó un audio de los aullidos de los dos. Ese chico está mal de la cabeza, me he enamorado de un sicópata, de un creído caprichoso. Vivo prisionera en una burbuja con otras burbujas dentro que me hacen la vida imposible. Cuando se enteró de que me intenté quitar la vida no se dignó a venir y pedir perdón, ¿sabes lo que hizo? Bloquearme. Me estaba impidiendo cualquier comunicación con él, que no me importa en absoluto, pero todo esto tendría que ser al revés, ¿no crees? A sido él quien me ha hecho daño, no al revés.-Terminó girándose hacia el otro lado de la cama.

-¿Quieres componerme una canción?-se me ocurrió decir.- En una canción puedes expresar todos tus pensamientos sin que sepan si son reales o ficticios. He usado la música para desahogarme muchas veces, y me funciona, no necesita ser una canción perfecta, ni siquiera tener sentido, una canción empieza serlo cuando alguien la ha compuesto con el corazón en el pecho.

-¿Me dejarías?-empezó a llorar.

-Te mereces muchísimo más Elena, gracias a ti he aprendido lo que es amar a las personas, lo que significa la palabra luchar, igual que me has hecho reír cuando no tenía ningún motivo para hacerlo. Siento no poder hacer nada más, te comería a besos si hiciese falta, dejaría la música por ti, porque prefiero un mundo sin sueños que un mundo sin ti.

-Me vas a hacer que me lo crea.

-Créetelo, anda.

-¿Cuándo empezamos a componer?

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