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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Capítulo dieciséis.

No pegué ojo en toda la noche pensando en el concierto y sobretodo en cómo iba a salir la grabación de mi disco. Sony Music me llamó el día del concierto para avisarme de que estaba todo preparado para grabar y hacerme las fotos para el disco al día siguiente-o sea, hoy-. Mandé un whatsapp a Elena y a Pedro para que me acompañasen desde casa y grabar junto Elena.

Repasé cada canción varias veces cambiando un par de palabras y alguna parte del ritmo que no sonaba al compás de la letra-los cambios de última hora eran fundamentales-. Las únicas canciones que no cambié fueron las de Pedro y la mía con Elena, estaban perfectas tal cuál las dejamos. Limpié mi guitarra con un trapo seco y preparé la ropa que me iba a poner, nada elegante: una camiseta blanca lisa y unos pantalones negros vaqueros –mis favoritos-. Me gustaba esa combinación a pesar de nunca habérmela puesto en ninguna ocasión. Cogí mi móvil y entré directamente a twitter. Las notificaciones estaban a rebosar después del concierto, pero con la emoción no pude decir nada y ahora era tarde, asique me fijé en el perfil de Malú y al ver el <te sigue> se me paró el corazón. En su último tweet me mencionaba. Le di retweet y citándolo la respondí: “Muchísimas gracias por hacer esto posible, quién me diría a mí  que serías tú mi puerta a la música…. Nunca sabré recompensarte todo esto, pero lo haré.”

Sonó el timbre. Elena y Pedro habían llegado e íbamos justos de tiempo. Cogí mi guitarra y me fui a por el coche para llevarles.

-¿Nervioso?-preguntó Pedro.

-Con vosotros aquí no mucho, pero a ti se te ve más nerviosa aún-dije girándome hacia Elena mientras conducía.

-¿Qué? Ah, sí, bueno, nunca he estado en un estudio de grabación y mucho menos he cantado nunca profesionalmente.-suspiró-Es normal que esté algo nerviosa.-Entonces Pedro la cogió de la mano y la dio un beso furtivo. Me quedé impactado.

-¿Desde cuándo…?-dije con la voz temblorosa.

-Desde el concierto. Cuando subiste al escenario Elena y yo nos miramos y nos sentimos como dos críos pequeños, entonces la besé al compás de tu voz y…. estoy sonando muy cursi.

-Por eso cuándo fui a miraros no estabais…-les miré-Pillines…-nos reímos.

-¿Falta mucho?-dijo Elena desviando el tema.

-Media hora, ¿ponemos algo de música?

-¿Qué tienes?

-Coge los discos, están en el asiento del copiloto.-Pedro cogió los discos y los examinó uno a uno.

-El canto del loco…, Pablo López…, Pink…, elige tú Elena, a mí me da igual.-dijo riéndose él solo.

-Camila.

Me sabía la mitad de las canciones del disco, no tantas como debía saberse Elena que estuvo cantando durante todo el rato. Cuando se acabó la última canción y empezó la primera de nuevo, ya habíamos llegado.

 

El estudio estaba bastante apartado de la población activa, apenas se podían visualizar dos o tres chalets a la distancia y alguna que otra persona caminando. Era un edificio de tres plantas, a mí me tocaba subir hasta la segunda. Aparcamos el coche y entramos. Tenía puertas giratorias y al entrar había un salón con sillones en todas las esquinas. Subimos y nos encontramos a todo el equipo.

-¡Por fin!-me dijo el productor.-Empezaremos grabando para que no tengas la voz cansada y al final te haremos las fotos. El guitarrista se llama Jorge, el pianista Pedro, la corista Ana y el batería Álex. El fotógrafo vendrá dentro de una hora para preparar el decorado y la cámara.

-¿Empezamos? Estoy ansioso-dije a Alberto (el productor).

Me coloqué tras el cristal delante del micrófono. A mi lado había otro igual para cuando le tocara a Elena cantar.

La primera canción me salió del tirón, llevaba cantándola desde el videoclip. A la segunda tuve problemas con la afinación y tuvimos que repetirla varias veces, aparte de grabarla en dos partes. Así hasta la quinta. Tardamos una hora y media para grabarlas y ya estaba cansado. Hicimos un pequeño descanso aprovechando para hablar con Alberto.

-¿Cuál era la sorpresa que me dijiste por teléfono?

-Lo sabrás a la séptima, sé que te gusta.

-Esa es la de Pedro…-dije confuso-¿Voy a cantarla con él? Te aviso que cantar no es una de sus virtudes…

-Por ahí van los tiros… pero te falla lo más importante…

-¿El qué?

-La persona. ¡Volvamos al trabajo!-dijo sin darme tiempo a responder.

La sexta se me hizo un mundo, tuve fallos con la letra que nunca antes había tenido y la cortamos en cuatro partes. Fue un tremendo desastre, ni siquiera se me veían fuerzas en la voz, y no era por cansancio, si no por los nervios de la séptima. Pedro no quiso contármelo cuando le pregunté y me estaba volviendo loco.

Acabé por centrarme y enfadarme conmigo mismo consiguiendo cantarla de una vez y sin ningún tipo de error. Me enorgullecí de mí mismo y de mi carácter impropio de mí.

Dimos por terminada la sexta y cuando vi entrar a mi acompañante en la séptima me debí quedar babeando. Era…

sábado, 1 de agosto de 2015

Capítulo quince

El concierto empezó. Estábamos en segunda fila y Malú estaba a escasos 3 metros de mí. No podía impedir fijarme en sus ojos. Ellos hablaban solos: la emoción que debía transmitir estar ante miles de personas era algo que yo nunca había experimentado, ni pensaba hacerlo.

A Pedro le veía casi más entusiasmado que a mí, aunque la cara de alegría de Elena era difícil de imitar.

A pesar de mi sorpresa tras el concierto –que fue espectacular-, no paraba de darle vueltas al momento de verla al finalizar, el tweet mencionándome diciendo que me esperaba para firmarme el disco era en lo único que pensaba. Pero me desvié de mis pensamientos en el momento que oí mencionar a otro artista.

-Y como esta canción nunca será lo mismo sin él…. ¡¡PABLO ALBORÁN!!

Ese momento de verlo abrazado a Malú y sentado al lado de ella cantando ‘Vuelvo a Verte’ se me quedó grabado como oro en paño. Nunca le había invitado a un concierto, él siempre estaba de gira por otros países y era casi imposible coincidir con él en la misma ciudad, pero esta vez estaba en otro de sus punto y coma; después de todo un año de arriba abajo decidió volcarse en sus nuevas canciones y desconectar un poco de la prensa, de las radios, de los aviones y de tantas fans locas dispuestas a arrancarle parte de su camiseta para ir fardando entre sus amigas.

Los gritos al despedirse fueron más abundantes aún que cuando entró, aunque siempre quedaba alguna abuela que desconocía el paradero de aquel extraño invitado.

El concierto concluyó con el single y sin más artistas de por medio, ella sola con su banda en un escenario que a muchos otros artistas se les quedaba un poco grande. Estaba sonando el último acorde cuando Malú sorprendió al público con una nueva entrada de un cantante, del cual nadie de la banda ni de su manager estaban enterados:

-Sé que todavía está dando sus primeros pasos en esto de la música y que mi ayuda le sirvió para darse a conocer, pero como muchos ya sabréis, tengo una cosa pendiente con él y he decidido anticipar un poco la sorpresa. Con todos vosotros, ¡DAVID GUERRA!-en ese momento Malú giró su vista hacia mí y me ayudó a subir, no recuerdo mucho más hasta que me invitó a cantar una última canción con ella; mi cuerpo estaba temblando y mis ojos seguían llorosos, esa sensación de estar en el mismo escenario que mi ídolo es dolorosa y al mismo tiempo un sueño del que no quería despertar. Canté como buenamente pude vocalizar y al terminar no quería otra cosa que sentir por primera vez su abrazo, sentir su cuerpo agotado por el concierto junto mi corazón nervioso.

Bajé por la trampilla con ella, dados de la mano y con los brazos levantados. Fuimos a su camerino y allí me firmó y me dio las gracias: ella a mí –eso nunca lo entendí-, cuando todavía sin poder articular palabra la volví a abrazar entró una chica con el mismo color de pelo y estatura de Malú:

-Perdón, creí que estarías sola…-dijo con cara de emoticono de whatsapp.

-Ya me iba-dije difícilmente-solo una cosa Malú-me acerqué a su oído-te quiero.-y me fui como si no hubiera dicho nada importante.

···

-¿Y ese chico?-preguntó la chica recién llegada.

-Nadie prima, nadie.-contestó Malú.

-¿Y qué te ha dicho?

-Que me quiere Raquel, ¡ME HA DICHO QUE ME QUIERE!

jueves, 26 de marzo de 2015

Capítulo catorce.


La fila para entrar al concierto era bastante larga para faltar un día entero. Tenía en frente a una pareja sentados en el suelo mirando las hormigas ir y venir. Atrás acababan de llegar cuatro chicas de menos de 14 años.

Pedro estaba llamando a su hermana pequeña para avisarla de que no podrían ir juntos a las clases de inglés porque él ni siquiera iba a asistir.

-Sobre tu canción… La he hecho unos arreglitos y yo creo que ha quedado de maravilla.

-¿Estás seguro que la quieres cantar? Mira que no me convence del todo.-dijo Pedro.

-Estoy seguro que en el trak 11 quedará genial.

-¿Por qué no está la última?

-Porque la última es mía. Esa canción está hecha para un final. Todo el disco empieza y acaba. Es una historia. Todo el disco tiene, de alguna manera, una relación.

-¿Y la mía?

-La tuya es un paréntesis.

 

-¡HOLA!

-¡ELENA!

-¿¡PERO QUÉ HACES AQUÍ!?

-Pasaba por aquí.

-Elena…

-Compré una entrada en pista premium, para que no os sintierais solos y eso.

-Me matas.

-¿De qué?

-De amor.

-Oins, que bonito.

-Bueno, sabes que mi corazón es de Malú.

-Oins, que bonito.

-¿La cantamos?

-¿El qué?

-La flauta, si te parece.

-No, en serio.

-Nuestra canción, cerdita.

-Ah, eso… no sé, aquí, en plena fila… ¡¡VALE!!

Pedro nos empezó a grabar en el mismo momento en el que nos alejamos de él. La gente nos empezó a mirar, y cuando me reconocieron, sacaron los móviles todos como locos.

Cantamos pegados, literalmente. Era una canción que no me hubiera salido a mí solo nunca, tenía esa cosa que Elena le ponía a todo lo que hacía.

A ella le saltó una lágrima. Haber pensado en quitarse la vida fue un acto que no se nos iba a olvidar nunca, pero lo estaba sobrepasando mucho mejor que otra gente en su caso. Era fuerte. Sabía cuándo tenía que estar. De alguna manera, cantar conmigo esa canción nos hizo estar vinculados. Nos unía una canción, y no la había sacado ningún artista, era nuestra, nuestras palabras, nuestro estribillo, nuestras lágrimas… Era algo que no se podía explicar con palabras. Dejamos que la música hablara por si sola.

‘Y era aquí, donde me dijiste que sí.

Y era la ciudad, que nos cambió de verdad.’

-Me imagino esta canción en la radio.

-Yo me imagino llorando con ella en la radio.

-Gracias.

lunes, 2 de febrero de 2015

Capítulo trece.

Componer con Elena fue más difícil de lo que me esperaba. Que si esta frase no pinta nada ahí, que si es un ritmo soso, un estribillo aburrido. Lo suyo tampoco era mucho mejor. Nos preocupábamos más por los errores del otro que de nuestra propia composición.

Con un poco ayuda de Pedro al teléfono, logramos que le gustase una versión fusionada de las dos canciones.

-Creo que puede quedar bien, pero creo que si la cantaras con Elena sería mucho mejor, ¿no creéis?-no había pensado en ello, Elena no era muy buena compositora, pero cantaba como los ángeles, el único problema era su timidez.

-Es su disco, no me gustaría entrar en él de acoplada.-dijo Elen riéndose.

-Para nada, es el disco de todos, las personas que lo quieran comprar formarán parte de él automáticamente. La ayuda de los músicos, productores, etc. Ese disco no tiene nada mío, solo el contenido.-paré un rato para ver la cara de Elena al respecto.-No se habla más, vamos a ensayar, gracias Pedro.-colgué.

Y tras este cambio, empezamos a seleccionar las frases para cada uno, empezaría yo, el estribillo siempre juntos y lo demás ella, creo que quedará bonito.

“Se avecinan sorpresas… ¿os acordáis de Elena?...”

Llevaba varios días sin dar señales de vida por mi twitter, ya era hora de demostrar que estoy activo, al igual que mis seguidores, los cuales no dejaron de afirmar y preguntarme de qué sorpresa se trata. Algunos habían dado en el clavo, pero luego rectificaban diciendo que era imposible.

“Se avecinan sorpresas… ¿os acordáis de David Guerra?”

-¡¡¡¡¡ELENA!!!!!

-¿Qué?

-Copiota.-empezamos a reírnos como si no hubiera un mañana.

-Vasta de tonterías, vamos a seguir ensañando.

 

Pasaron los días y seguía impaciente por el concierto, quedaban dos semanas y todavía no veía el momento donde me la encontraría sentada en su camerino preparándose para salir a darlo todo a un escenario.

El parque del colegio fue mi última fuente de inspiración para sacar el trak número 11 de mi disco.

“Subiendo y bajando, como el niño y el patio”

Era una canción la cual iba a transportar a los más mayores y no tan mayores a un mundo donde, durante tres minutos, puedan sentir que han vuelto a aquel momento de su infancia donde no pensabas tener ningún problema. ¿Cuántas veces hemos dicho de pequeños que queremos ser mayores?, ¿y cuántas veces hemos dicho de mayores que queremos ser pequeños? Creo sinceramente que no hay etapa más bonita que la niñez.

Cuando tenía todas las canciones compuestas, empecé a cambiar alguna estrofa, algún ritmo. Me gustaba mucho, era algo nuevo, no era el típico disco de desamor que parece que todas las canciones eran una muy larga. Cada una tenía algo que ofrecer al público.

-Me gusta, me gusta…-dije en voz alta.

Los de Sony Music ya habían empezado a prepararlo todo, el lugar, el fotógrafo, el audio, etc. Pero todavía falta el interior, la fuerza del disco. Empezaríamos a grabar justo después del concierto de Malú, no quería estar agotado antes.

Eran las doce y media de la noche y todo lo entretenido de la televisión se había terminado. No estaba pensando en acostarme, pero no veía motivos para no hacerlo.

Sonó el teléfono.

-David, siento molestar a estas horas, pero me aburro.-Pedro era un payaso.

-Ah, me llamas porque te aburres, muy bien.

-Estaba pensando en componerte una canción, bueno, en realidad ya lo he hecho, el aburrimiento hace mucho.

-¿Va de tu aburrimiento?

-No, va de ti, desde que te conocí con 3 años hasta ahora.

-No contarás que me hacía pis en la cama, ¿verdad?-reímos.

-No, más bien hablo de tu vida más personal.

-¿La puedo oír?

-Claro, es tuya, te la regalo, aunque ya tengas las 11 necesarias, no pasa nada por tener otra.

-Letra y música: Pedro Sánchez.

-Lo veo, lo veo.-reí.

-En dos semanas vemos a Malú, ¿qué?, ¿preparado?

-Eso te lo tendría que preguntar yo.

-Yo no. Yo me la imagino a centímetros de mí. Nunca la he tenido a más de 10 metros.

-La firma… ¿verdad?

-Calla, calla, ese día hay que sacarlo del calendario.

-Pues mi canción va sobre todo de ese día.

-Ahí, ahí, convenciéndome para que no la cante.

lunes, 19 de enero de 2015

Capítulo doce.

Me pasaba día y noche intentando sacar mi imaginación de las nubes, pero de canción a canción necesitaba un descanso, no es bueno meterle tanta prisa a algo que necesita mucho tiempo. Llevaba 5 canciones que, para mí, iban a sorprender. Sin darme cuenta, el tiempo corría, y el concierto se acercaba, me quedaba menos de un mes, que rápido corría el tiempo cuando uno no piensa en él.

De vez en cuando salía a la calle con un folio y un lápiz para hacer de un folio en blanco una bonita composición de palabras aleatorias colocadas para formar un sentido a la vida. Los señores mayores también se unieron a esto de pedirme una foto, tenían móviles mucho mejor que el mío. Sentía la necesidad de agradecer tantas cosas a tantas personas, gracias a ellos estaba cumpliendo un sueño que Malú me estaba regalando simplemente por darle a un botón. Malú no paraba de aparecer en la televisión, en la radio, en anuncios… Y es que no había otra cosa de la que hablar que de música. España se había convertido en el país con mejor música de toda Europa y tampoco había muchas noticias que dar, a veces aparecían asesinatos, robos, atracos, y demás cosas que a solo los de las noticias se les ocurre poner. Mi tono de llamada me desvió de mis pensamientos.

-¿Sí?

-Hola David, tenemos un problema.- ¿Pedro? No se le reconocía.

-¿Qué ocurre?

-Elena, se ha intentado suicidar, su novio le ha dejado.

Colgué inmediatamente. No podía seguir escuchando eso. Nunca me había imaginado a Elena haciendo eso por un chico, sobretodo porque les daba calabazas a todos, pero este para ella era diferente.

-¿Pedro? Siento haberte colgado, ¿dónde está?

-En su casa, no ha hecho nada porque su amiga la pilló mientras intentaba quitarse la vida, no se la puede dejar sola.

-Ya me lo imaginaba, gracias.

Cogí mi coche ya recogido del taller desde hace un mes y me puse camino a casa de Elena, por suerte no la ocurrió nada.

“Deshazte de todo, lo que hemos vivido, deshazte del miedo deshazte de mí” sonaba el estribillo de “Deshazte de Mí” de Malú, muy apropiada ahora. No pillaba ni un semáforo en verde, no era mi día, incluso se me terminó la gasolina a dos kilómetros de una gasolinera.

Tardé más de dos horas en llegar. Me abrió su amiga Cris, la única que conocía realmente a Elena.

-Elena, ¿qué tal?-dije mientras me senté en un lado de su cama.

-Gracias. Gracias por preocuparte por mí, por ser uno de las mejores personas que he conocido, siento haberos hecho esto, ninguno de vosotros os lo merecéis, a excepción del subnormal de mi ex. Gracias por estar a mi lado, por ayudarme y quererme. Por tener tantas cosas en común, por dejar cumplir mi sueño de firmar un autógrafo-me reí.-Gracias por ser tú, espero que triunfes en algo que sabes hacer, porque se te da muy bien. Gracias por hacerme sentir buena persona, incluso por hacerme sentir algo más que una chica llamada Elena. Me enamoro de las personas que no debo, ¿sabes?, me lo encontré encima de una amiga suya en un banco de la calle, habíamos quedado ahí hacía dos horas, lo hizo aposta. Y después de eso tiene la cara de dejarme, no me pidió perdón, su amiga se rio de mí y él no mostró cara de tristeza en ningún momento. Sinceramente, no creo que me merezca esto, llevábamos dos años juntos, se dice pronto, dos preciosos años donde me han ocurrido muchas cosas, todas buenas, pero lo bueno siempre acaba cuando menos te lo esperas. Después de esto, por si fuera poco, me mandó un audio de los aullidos de los dos. Ese chico está mal de la cabeza, me he enamorado de un sicópata, de un creído caprichoso. Vivo prisionera en una burbuja con otras burbujas dentro que me hacen la vida imposible. Cuando se enteró de que me intenté quitar la vida no se dignó a venir y pedir perdón, ¿sabes lo que hizo? Bloquearme. Me estaba impidiendo cualquier comunicación con él, que no me importa en absoluto, pero todo esto tendría que ser al revés, ¿no crees? A sido él quien me ha hecho daño, no al revés.-Terminó girándose hacia el otro lado de la cama.

-¿Quieres componerme una canción?-se me ocurrió decir.- En una canción puedes expresar todos tus pensamientos sin que sepan si son reales o ficticios. He usado la música para desahogarme muchas veces, y me funciona, no necesita ser una canción perfecta, ni siquiera tener sentido, una canción empieza serlo cuando alguien la ha compuesto con el corazón en el pecho.

-¿Me dejarías?-empezó a llorar.

-Te mereces muchísimo más Elena, gracias a ti he aprendido lo que es amar a las personas, lo que significa la palabra luchar, igual que me has hecho reír cuando no tenía ningún motivo para hacerlo. Siento no poder hacer nada más, te comería a besos si hiciese falta, dejaría la música por ti, porque prefiero un mundo sin sueños que un mundo sin ti.

-Me vas a hacer que me lo crea.

-Créetelo, anda.

-¿Cuándo empezamos a componer?

jueves, 8 de enero de 2015

Capítulo once.

27 de septiembre. Dos meses para el concierto, la firma y la foto de Malú. Después de una semana me bajaron muy notablemente las notificaciones. Seguía habiendo comentarios, pero ni la mitad que antes. El vídeo lo habían transmitido en la televisión más de 5 veces. Superaba el millón de reproducciones, lo que para mí era un mundo. Me habían llamado de la radio, pero cuando fui estuve menos de 10 minutos, no quería que la gente pensase que me creía famoso, ni muchísimo menos. Porque, detrás de comentarios positivos, aparecen los negativos.

-¿Hola?-dije cuando descolgué el teléfono.

-Hola, somos de Sony Music, nos conoces, ¿verdad?

-Sí…-no entendía nada.

-Hemos estado siguiendo tu pista y hemos escuchado muchas canciones cantadas por ti, incluso algunas propias, y nos has encantado, y vemos que no solo a nosotros

-Sí…-estaba flipando.

-Sí, te hemos cotilleado por tus redes sociales también, y gustas David, gustas mucho, y nos gustaría que aceptarás nuestra proposición de sacarte un disco.-JAJAJAJAJAJAJAJA seguro que era Pedro para hacer la broma.

-Sí…-dije riéndome.

-Si no te interesa no pasa nada, comprendo que sea muy precipitado.-dijo  serio. A ver si iba a ser verdad… Estaba llorando, se me había juntado la risa con la emoción.

-¿Cómo habéis conseguido mi número?-dije pareciendo borde.

-Lo tienes puesto en twitter.-Uy.

-Perdón, se me había olvidado.

-¿Y qué nos dices? ¿Aceptas?

-¡¡¡¡CLARO!!!!-dije colgando el teléfono. Me quedé en shock. ¿Qué acababa de pasar? Llamé a Pedro.

-¿Pedro?

-¿David?-dijo riéndose.

-¿Por qué te ríes?-dije serio.

-Porque me ha hecho gracia lo de “¿Pedro?”, ¿qué pasa?

-Me ha llamado Sony, dice que quieren sacarme un disco.

-¿QUÉ? ¡ESO ES FANTÁSTICO!

-Hombre, es algo sobrenatural, pero requiere mucho esfuerzo.

-Y tanto, pero yo y Elena te ayudaremos.

-Les he dicho que sí, pero les he colgado.

-¿Por? A veces no te entiendo.-dijo riéndose de mí.

-Te dejo.-colgué- Marqué el número de Sony y me cogió el mismo chico.

-¿Qué hay que hacer?-dije seguro.

-Para empezar, debes componer algunas canciones, añadiremos la que ya tienes, pero eso será un secreto. Nosotros ya tenemos todo listo, solo faltan las letras, te esperado David, sabemos que llegarás muy lejos.

Que conversación más corta, aunque yo me quedé hablando solo sin darme cuenta de que colgaron. No podía seguir perdiendo el tiempo, tenía que componer, había que sacar letras como la anterior, pero diferentes y 10 más.

Me senté en mí ya famoso rincón, cogí un bolígrafo y un papel y me puse a escribir frases aleatorias. De desamor y de amor, de alegría y de tristeza, de esperanza y de desesperación. Mi forma de componer era muy rara, pero me funcionaba. Malú siempre estaba presente, pero no sus canciones, era ella la que me inspiraba, todas las entrevistas y conciertos, todos los momentos junto a ella me llevaban a otro planeta donde todo giraba en torno a su música. Y entre un pensamiento y otro conseguía juntar palabras para que formaran frases y que posteriormente formaran ritmo.

“Vivíamos en un mismo lugar sin estar en el mismo momento”.

La frase inicial de la segunda canción del disco, lo veía, lo presentía, tenía que serlo, y el título será… “En algún momento”. Era perfecta.

“En algún momento vivimos juntos estando separados, soñamos juntos sin formar parte de la misma cama…”

Me estaba sorprendiendo a mí mismo, a lo mejor no le gustaría a la gente, pero a mí me convence, ¿no es eso lo importante?

Yo seguía sin creerme lo que estaba sucediendo, la mayoría se lo debía a Malú, mi ídola, la persona a la que llevaba apoyando 15 años, casi desde sus inicios, esa persona estaba cumpliéndome un sueño que desde pequeño he querido conseguir. Años junto a ella, montones de conciertos, buenos discos, risas, tristezas, había pasado por muchísimas cosas gracias a ella. Y ahora me había hecho la persona más feliz del mundo, era ella, la persona ideal, la persona que necesitaba a mi lado para siempre, aunque nos separe una larga pantalla.

“Gracias a ti aprendí lo que es amar, aprendí el significado de tu nombre”.

domingo, 4 de enero de 2015

Capítulo diez.

Se me cayó el móvil, revisé lo ocurrido como unas veinte veces y seguía sin creérmelo. Por suerte no se rompió, pero no paraban de llegar llamadas de amigos maluleros, de compañeros de clase, hasta  de algún familiar. A parte que mi twitter se había colapsado. El móvil en general era un jaleo total.

-David, ¿qué pasa?-dijo Elena.

-Ma…. Ma….-no podía hablar. Entonces cogió el móvil, vio el perfil de Malú de twitter y se dio cuenta que su último tweet fue dedicado a mí. Dejó el móvil, me miró, me abrazó, y me susurró: “eres un morrudo y la envidia de toda la familia”.

-No me lo creo.-conseguí pronunciar.

-No se habla de otra cosa que de ti, y tengo mucha suerte, porque en tus tres primeros tweets sale mi usuario, asique a mí también me están revolucionando…

-Ni siquiera la he dado retweet… JAJAJA

-Ya se lo darás, por cierto, superas los 30.000 seguidores.

-Pero si la última vez que lo vi tenía 12.000, es imposible.

-Sí, mira.-me enseñó mi perfil.-ahora ya tienes 32.348, y seguramente ahora tengas 33.000 y bueno, pues así estamos JAJAJA

-Elena, esto me va a ayudar muchísimo en mi mundo, a parte que, ¿HAS LEÍDO EL TWEET? Que me espera en el concierto, que me va a firmar, enserio, no me lo creo…

-Eso sí, has tenido mucha suerte, lleva sin contestar a un fan más de un año, de ahí la revolución.

-Te invito a comer a un restaurante, necesito relajarme.

-Todo lo que sea gratis es bienvenido-dijo haciéndome reír.

Me llevó al restaurante que ella quiso, por suerte no era muy caro. Teníamos en frente de nosotros una televisión el doble de grande que la que yo tengo que mi casa.

-¿Qué van a tomar?-dijo un joven de menos de 20 años.

-Una ensalada cesar y las chuletas de pollo.-dijo Elena por mí.

-¿Algo de beber?

-Nestea y coca cola, gracias.-dije.

-Una última cosa, ¿os haríais una foto conmigo?-dijo enseñándonos el tweet de Malú. Fue ahí cuando me fijé que llevaba más de 2.000 retweets.

-¡¡¡CLARO!!!-dijo Elena tirando su silla.-¡selfie!-le estaba haciendo más ilusión a ella que al camarero.

-Gracias a los dos, sois grandes, suerte David.

Me quedé mirando a Elena con cara de preocupación. Esto era demasiado, que no era famoso, yo no me consideraba eso.

“ÚLTIMA HORA: La cantante madrileña del momento, Malú, menciona por “twitter” a un fan que intenta cumplir su sueño cantando, os ponemos el vídeo que Malú juzgo”

-¡DAVID! ¡NUESTRO VÍDEO! ¡EN LA TELE!-dijo Elena acercándome al televisor.

La gente me reconoció, empezaron a pedirme firmas y fotos, no me podía creer lo que estaba pasando. El camarero que nos atendió llevaba la foto impresa, la estaba colgando en la puerta del recinto. Cuando terminó, la gente aplaudió y nos dieron la enhorabuena.

-David, han puesto tus redes sociales mientras estaban poniendo el videoclip, ya no puedes decir que no has salido en la televisión.-dijo dándome palmaditas en la espalda.

Comimos rápido, pagué y nos despedimos, tenía que pensar.

Mis tres últimos tweets superaron los 1.000 favoritos y el que mencionaba a Malú llevaba 2.300 retweets. Me habían felicitado un montón de fans de Malú, aparte de no parar de decir que tengo una voz muy bonita y que llegaré lejos. La canción superaba las 50.000 reproducciones y los suscriptores me habían subido también mucho.

“Muchísimas gracias a todos, no sé cómo agradeceros tantas cosas bonitas que decís de mí, todo gracias a vuestro apoyo y a Malú, ¡muy feliz!”

“@_MaluOficial_ No sabes lo feliz que has hecho a una cosa tan pequeña, como tú dices, ¡mil gracias Jefa!”

Las notificaciones volvieron a tope, y entre tantas menciones, apareció aquel “favorito de Malú”, me hizo aún más feliz.

“¿Cuándo te vas a crear instagram? Por ahí te echamos de menos!!” twitteó un club de fans mío.

“A parte de conocer a mi ídolo, sé que Malú sabe de mi existencia, ¡LA MEJOR SEMANA DE MI VIDA! @DavidGuerraMusic” RT para Ángela.

“Por fin un fan me ha pedido una foto con él, JAJAJAJA” leí a Elena, “Me alegro que os haya gustado el vídeo, ha sido un duro trabajo más que recompensado” RT para Elena también.

“Sabía que eras grande @DavidGuerraMusic, lo noté nada más oírte, ¡ehorabuena!” RT para David Parejo, no me creía lo que me estaba pasando.

“Otra persona que va a empezar a cumplir su sueño gracias a Malú, ¡suerte en todo! @DavidGuerraMusic” RT para David Barrull, no me lo esperaba para nada.

“¿Para cuándo disco? @DavidGuerraMusic” ¿otro club de fans? Estaba flipando, le seguí al momento.

“NO ME LO CREO!! DAVID ME HA DADO SEGUIDO!!” twitteó nada más darle al “seguir”.

“Esto ha sido totalmente inesperado e increíble, me alegro que mi música guste a tanta gente, esta canción no es ningún single, +” “+ es una canción que compuse escuchando a Malú, nunca ningún productor me ha llamado +” “+ para crear un single, no creo que haga un disco, aun así, ¡¡GRACIAS!!”

Aclarando esto, me fui a mi habitación, a mi rincón, imprimí la captura del tweet de Malú y lo colgué como mi poster más preciado.

“Me tendréis por instagram en cinco minutos” se me olvidó hablar de eso.

Me creé la cuenta con el mismo usuario que el de twitter, puse en enlace en otro tweet y acabé por desconectar por completo.

Demasiadas emociones, y todo inesperado, tantos números, tantas letras, tantos minutos ante una pantalla, era demasiado para un mismo día.

Volví a poner mi videoclip, necesitaba verlo por última vez antes de dormir.

“No me imagino una vida sin tus besos, sin tus buenos días cada vez que me despierto…”

“Siempre a tu lado intentando completar un sueño todavía por cumplir…”